En el parque de bomberos de San Francisco, aún funciona una bombilla creada por Thomas Alva Edison casi un siglo después de su muerte. Sin embargo, las modernas bombillas concebidas con la última tecnología, no durarán ni la décima parte del tiempo. ¿Cuál es el origen de este sinsentido?: mejor tecnología produce peores consumibles. La explicación que se esconde detrás de este misterio es la obsolescencia programada.
Se denomina obsolescencia programada a la programación del fin de la vida útil de un producto de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante, éste se vuelva no funcional, inútil o inservible.
Las razones que tienen las empresas para recurrir a estas prácticas son evidentes: obligar al consumidor a comprar un nuevo producto, es decir, que se mantenga la demanda en el mercado. En el siguiente enlace puede verse un documental del RTVE sobre la obsolescencia programada.

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